Los tatuajes, como arte milenario y transcultural, han sido evidenciados en diversos momentos de la historia. En Egipto por ejemplo, las mujeres, hace miles de años, se tatuaban para representar su estatus social, y en culturas como la celta y la germánica hacían uso de los tatuajes con fines bélicos. Sin embargo, en la actualidad, se han convertido en una forma de expresión de las tribus urbanas o incluso en una moda de los jóvenes contemporáneos.

 

Arte, decoración del cuerpo, significado, individualismo, independencia, libertad o sentido de pertenencia a un grupo social, son algunas de las asociaciones que se les da a los tatuajes. Sin embargo, ya son varias las marcas que han apalancado sus recientes campañas publicitarias alrededor de este tema. Dove, por ejemplo, lanzó al mercado un nuevo producto: se trata de una crema para el cuerpo, la cual pretender cuidar los tatuajes. Así mismo Speed Stick hace aproximadamente tres meses revela su comercial #NeverQuit, donde de manera muy emocional se inspira en los tatuajes y en las posibles diferencias que este tema conlleva en la relación o estigmaticación de una generación a otra.

 

 

¿Será que se trata de una adaptación de las marcas a las tendencias mundiales, o bien del aprovechamiento de una moda y una invitación al consumo o al consumismo?