De la posverdad a la postrealidad: cuando ya no sabemos qué es de verdad

Tiempo de lectura: 2 Minutos
Autor: Alejandro Arias PhD
1. Recordemos la posverdad
En 2016, el Oxford English Dictionary nombró post-truth “palabra del año”. La posverdad no negaba los hechos; simplemente los arrinconaba. Emociones, identidades tribales y viralidad digital pesaban más que los datos verificados. Aun así, mostrar una foto, un video o un documento firmado bastaba para restablecer la realidad ante un juez, un periodista o un historiador.
2. Llega la IA que lo inventa todo
Ese piso se nos movió. Las nuevas inteligencias artificiales clonan voces, crean rostros y fabrican papeles en minutos. Y no son montajes cutres: parecen auténticos. Hoy un video o una grabación ya no garantizan nada. Todo puede fabricarse.
3. Cambiamos de época: la postrealidad
Ya no es solo que la gente crea lo que le conviene (posverdad). Ahora vivimos en la postrealidad: existen “hechos” completamente distintos, cada uno con pruebas muy convincentes. Dos personas pueden exhibir videos “reales” que se contradicen, y ambos lucen legítimos.
4. Lo que pasa cuando nada es confiable
- Juicios enredados
Si un video puede ser falso, al juez le costará decidir. Harán falta sellos digitales que certifiquen que el archivo no se tocó. - Política sin piso común
Cada grupo puede habitar su burbuja con “evidencia” a la medida. ¿Cómo debatir si ni siquiera coincidimos en los hechos? - Historia borrosa
Archivos alterados amenazan nuestra memoria colectiva. El pasado podría “editarse” a conveniencia.
5. ¿Qué hacemos?
No basta con verificadores de datos. Necesitamos:
- Marcas de agua digitales obligatorias en todo contenido generado por IA.
- Registros de cambios (tipo blockchain) para cualquier archivo sensible.
- Educación mediática que enseñe a sospechar incluso de lo que vemos y oímos.
- Modelos transparentes: saber con qué datos se entrenaron y con qué fines.
- Periodismo lento y forense: menos primicia, más verificación.
6. Por qué importa
En la posverdad discutíamos cómo interpretar un hecho.
En la postrealidad discutimos si el hecho ocurrió.
Cada salto tecnológico cambia las reglas del juego: la imprenta, la radio, Internet… La IA generativa borra la frontera entre lo verdadero y lo inventado. No es un simple avance; es un cambio de era.
Depende de nosotros evitar que la verdad se vuelva un lujo para unos pocos. Hace falta regulación, tecnología segura y, sobre todo, pensamiento crítico. Porque si dejamos que la realidad se diluya, terminaremos navegando en un mar de historias bonitas… pero huecas.
Por Alejandro Arias Salazar, PhD


