Historia de marca Pandora

Pandora. Palabra griega que, tras los mitos que abarcan su nombre, fue interpretada como “panta dôra”, que significa, que tiene todos los dones.

 

1982, en el frío y silencioso Copenhague, nace una pequeña joyería fundada por una pareja de esposos, que en medio de los constantes viajes que emprendían a Tailandia encontraban exquisitas e innovadoras joyas que les permitieron fundar lo que hoy conocemos como Pandora.

 

Con el tiempo, el señor Per Enevoldsen y su esposa, se dieron cuenta que el negocio iba en ascenso, que cada día las ventas incrementaban y que ya era hora de dar un nuevo paso. Por ello, en el año 1987 deciden dedicarse a las ventas al por mayor. Para esta nueva estrategia, construyeron una fábrica en Tailandia, lo que les permitía mayor libertad para diseñar, producir y vender sus propias joyas. Dicha operación fue bastante exitosa, pues le permitió a la empresa crecer rápidamente.

 

En el año 2000 la empresa marcó un gran hito en su historia. En Dinamarca, su país de origen, lanzan la innovadora propuesta de la pulsera Pandora. El concepto que los lleva al estrellato era nuevo y revolucionario para la historia de la joyería, siendo siempre acogido por los consumidores.

 

La propuesta resaltó porque le dio al cliente la autonomía de diseñar su pulsera, de personalizarla a su gusto, por lo que cada pieza es única e irrepetible. Además, el producto permite coleccionar recuerdos, permite llevarte nuevamente a esos lugares que conociste, esos viajes que disfrutaste, esas personas especiales con las que estuviste o que tuvieron el detalle de regalarte una pulsera Pandora. En pocas palabras, esta joya se moldea según la personalidad de cada uno de sus portadores.

 

En 2009, la marca se hace tan exitosa que llega a producir más de tres millones de joyería al mes.

 

En 2011, logran aún más reconocimiento internacional, dejando su nombre con alto prestigio y siendo comúnmente conocidos como una de las joyerías más famosas del mundo por su concepto innovador. Sus joyas se encuentran en más de 55 países y 10.000 puntos de venta; además, la compañía ha llegado a ocupar el tercer puesto en las firmas de joyería más prestigiosas y con mayor facturación en el mundo, hallándose solo unos puestos por debajo de Cartier y Tiffany.

 

Con la pulsera Pandora, logran crear un producto que hace sentir a cada consumidor especial, único. Más que una simple joya, construyen toda una historia, pero no una contada por la marca, sino una historia escrita por ti, con el tiempo, con tus logros, con tus recuerdos.

 

Apareció un brazalete con artículos intercambiables, para todos los gustos, siendo pues uno de los mayores logros de la compañía, por no decir el mayor, que ayudó a redibujar la joyería en todo el mundo.

 

“Pandora, no vende pulseras, ni brazaletes, ni pendientes, vende historias. Vende la posibilidad de construir una historia única a través de sus diferentes complementos que crean una identidad personalizable para cada individuo. Pandora ‘Unforgettable moments’ “, afirmó Iván Diaz, consultor de marca.

 

Pandora usa productos artesanales, naturales. Crea sus exlusivas y elegantes piezas con oro y plata de ley, cordones de algodón o de cuero natural y cuidando cada uno de los detalles, agregándoles piedras preciosas y semipreciosas.

 

“Las joyas Pandora son genuinas, contemporáneas y femeninas e inspiran a las mujeres a expresar su individualidad”, expresó un artículo postulado en la página oficial de la marca.

El logotipo de Pandora es sencillo, es una marca denominativa que ayuda al inmediato reconocimiento. Lo más distintivo es una corona sobre la letra “O”, que simboliza la genuinidad y alta calidad de las joyas que vende, joyas que buscan que su dueño se destaque entre la multitud. El denominativo es un esquema basado en los colores blanco y negro, algo simple que hace énfasis en la elegancia y refinamiento que representan a la marca.

 

Por:

Sofía Sierra Barrientos

 

 

 

By |2018-10-26T22:26:39+00:00noviembre 2nd, 2018|0 Comments

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