historia de marca: Goyard, un legado de experiencia

Probablemente no sea el primer nombre en el Top Of Mind de las personas al pensar en marcas de lujo, pero claramente está en el Top Of Heart de quienes han tenido el placer de conocerla y usarla; Coco Chanel, Picasso, la familia Rockefeller o los Grimaldi son unos de esos clientes que como muchos más, se enamoraron de esta marca.

Fundada en 1853 en París, abre su primera tienda en la famosa calle Saint Honoré y su ubicación ha sido la misma de entonces. Esta marca de la categoría de lujo, en sus inicios se dedicaba a atender las necesidades de sus clientes sin tener un catálogo en específico, todo lo que se pudiera confeccionar con lona engrasada, lona lisa, lona de hule, impermeable y paja, era posible para ellos, todo a un precio justo, para la aristocracia francesa claro está.

Francois Goyard no era más que un aprendiz de 17 años nacido en Borgoña proveniente de una familia trabajadora, donde todos los varones eran conductores de troncos. Contratado en 1845 por Louis – Henri Morel el sucesor de la antigua casa de moda llamada Martin, Morel quien murió súbitamente en 1852 deja la marca a su aprendiz, quien cambia el nombre al que hoy conocemos (Goyard) y pasados 32 años en 1885 pasa las riendas a su hijo Edmond y es en este punto de la historia donde la marca se convierte en una tradición y un legado familiar, que aseguran nunca dejarán morir.

Con el pasar del tiempo y el aumento del consumismo, junto con el crecimiento de las marcas de lujo, Goyard toma la decisión de ser cada vez más elitista, empieza a dirigir su marca a un público internacional pero muy exclusivo. Sus tiendas se encuentran ubicadas en ciudades como Monte-Carlo, Nueva York, Londres o Burdeos. Haciendo así exclusiva la marca no solo por el precio, si no también por la selecta ubicación de sus boutiques.

Algunos se preguntarán que hace la marca tan exclusiva o costosa y la respuesta es tan compleja como su precio. Goyard se encarga de absolutamente todos los procesos de fabricación y son estos además hechos a mano. Cada pincelada en la emblemática lona Goyardina, una tela que hasta hoy no sabemos completamente su forma de producción, ya que sigue siendo un secreto familiar. Cuenta la historia que detrás de cada una de las pinceladas que tienen sus productos, existió un Goyard con un pulso impecable pintando punto por punto lo que parece un grabado a simple vista. Hoy en día cada pieza necesita de un proceso que cuenta con 4 capas de estampado perfecto para crear el relieve deseado por la marca. Se podría decir que su proceso es artesanal, además de brindar a sus clientes la opción de personalizar completamente a mano sus productos, labor que esta a cargo de Rémi un familiar más de Francois Goyard.

Inicialmente contaban únicamente con el color negro en su portafolio, pasada la II Guerra Mundial decidieron expandirlo a: naranja, azul, verde, amarillo, blanco, gris, rojo. Además de incluir maletas rígidas bajo pedido en oro y plata. En 2008 lanzaron una edición especial de Goyardina rosa, las cuales hoy en día se consideran artículos de colección que pueden hasta triplicar el valor de un artículo normal.

 

El logo en sí es una G mayúscula que encierra con su gran tamaño el resto de las letras del apellido de Francois, con caligrafía que remonta a la época de su creación, mas lo que hoy conocemos como la lona Goyardina si tiene una historia. Todos los puntos reunidos buscan asimilar la imagen que tenía Francois de los troncos que recogían él y sus familiares en su pueblo natal.

 

Finalmente, después de algunos años la “realeza” ha cambiado, antes únicamente usaban Goyard los miembros de la familia Real Británica y otros cuantos aristocráticos, hoy vemos a los presidentes de Estados Unidos, famosos de Hollywood, Jbalvin o Gian Lucca Vacci con su emblemático diseño, que esperamos de corazón siga trascendiendo con el pasar de los años y que la elegancia francesa siga siendo un referente de la moda mundial.

Por:

Sofía Sierra Barrientos

By |2018-10-26T22:22:04+00:00octubre 27th, 2018|0 Comments

Deja un comentario